Yo soy

Creyente, soñadora, entusiasta, súper curiosa y con alma de niña. De niña determiné mi camino, el deseo de ver siempre algo bonito en las personas y la ingenuidad de ver todo con ojos frescos. Pero no siempre pude mantenerme así…
Nacida en una familia de testigos de Jehová, aprendí a estudiar la Biblia y a conocerla muy bien, aunque había conceptos que me hacían querer saber más.
Mi sensación de que hay algo más, mi deseo de ahondar y profundizar y mi evolutiva conexión con el amor fue lo que me guió y abrió caminos.
Luego de agotar mi recorrido espiritual a través de religiones, comencé a estudiar apertura de glándula pineal, conexión interdimensional y recodificación cuántica del ADN en el año 2004.
En el año 2007 hice mi primera regresión a vidas pasadas, la única con ayuda, en la cual se me abrieron mis diferentes planos y dimensiones, con información acerca de mi designio divino.
En este momento, es donde mi verdadero camino comenzó. Luego de un gran accidente vial donde perdí memoria y conocimiento… tuve a mi segundo hijo y dos años después a mi tercera hija, ambos fallecieron a los pocos días de nacer.
La angustia provocada me llevó a replantearme todo, lo que me llevó a la depresión, crisis de ansiedad y a una enfermedad físicamente muy dolorosa, fibromialgia.
Esta famosa noche oscura, junto a sus matices, duró cerca de 12 años en la que también recordé y liberé gracias a las terapias, un abuso sexual a los 3 años. Es la que me guió a conocerme, a profundizar más acerca de los demás conocimientos esotéricos y holísticos, junto al aporte de psicología, física cuántica, epigenética, cardiólogía y cualquier otra ciencia que pudiera explicar lo que vivía y «dónde» estaba el amor y Dios mientras transitaba todo.
En medio de tanto estudio, estudié un Curso De Milagros y conocí y estudié a maravillosas personas como mi maestro Daniel Hensel Leesson, Bryan Weiss, Masaru Emoto, Eckar Tolle, James Oschman, Joe Dispenza, Marian Rojas Estapé, Mario Alonso Puig y muchos otros cuyos nombres no me alcanzarían el espacio para nombrar y agradecer.
A través de mi estudio y vivencias, no solo elevé mi duelo, sino que comprendí el camino hacia la plenitud abrazando el presente y reconociendo el universo que hay en mí… Que hay en VOS.

